Chasquis 2.0

Cuando era pequeña mi abuela me contaba que hace cientos de años, en los tiempos de Los Incas, existían unos personajes que corrían de un lugar a otro trasmitiendo mensajes, se llamaban Chasquis. Desde pequeños estos individuos eran seleccionados por las elites para formar parte de una red de comunicación a través de los complicados caminos y pasos de las selvas y montañas del Imperio Inca.

Fuente: Wikipedia

Viajamos rápido en el tiempo y llegamos al día de hoy: Ya no hace falta atravesar grandes y complicados caminos para transmitir un mensaje, ni que nadie nos “seleccione”. No hacía falta desde hace mucho con la llegada de los medios de comunicación tradicionales y ahora mucho menos con la ayuda del gran internet. Haciendo hincapié en que, con el internet, llegaron con el tiempo sus amigas: las redes sociales.

Actualmente es casi imposible encontrar a una persona que no tenga al menos alguna red social. Facebook, Instagram, Twitter, Youtube, Whatsapp, Linkeding, Vimeo, Tumblr… Tenemos para elegir ¡y a veces para aburrir!

Puede ser, como es en mi caso o tal vez en el tuyo que estas leyendo esto, que el tema de las redes sociales no te disguste, que incluyo veas más allá de las fotos de comida y las de los lindos gatitos… Empiezas a descubrir perfiles y cuentas que se dedican al cambio social y te empiezas a plantear que allí hay un altavoz increíble para transmitir un mensaje.

¿Las redes sociales pueden ayudar a lograr un cambio social?

Te lo adelanto, la respuesta es sí.

Cualquier cambio social pasado no se hubieran logrado sin que aquellas ideas, mensajes, sentimientos y sensaciones no se hubiesen transmitido.

Ahora tenemos una herramienta que nos permite transmitir estos mensajes inmediatamente y que sean recibidos por una infinidad de personas. Así pues, es el momento en el que nos metemos al lío y empezamos a pensar en si las redes sociales, su manejo y dirección, pueden convertirse en parte de nuestra profesión y aún más específicos, en si es posible y necesario que exista la figura del community manager en el tercer sector.

Me vuelvo adelantar con la respuesta: por supuesto que sí.

Me atrevo a decir que este papel se aleja de la vaga definición que encuentras en las primeras búsquedas en Google. Esta figura debe ser una persona curiosa, creativa, que no deje de formarse, organizada (¡qué importante es esto!), empática, crítica… consciente de que en ella esta la responsabilidad de compartir la lucha por aquellas realidades en las que buscamos un cambio.

Si te ves como community manager, tus tareas variaran entre generar contenido para las redes sociales de tu entidad, calendarizar, programar y publicar este contenido, ejecutar el social media plan (wow!), identificar las tendencias actuales, conocer herramientas y plataformas para las gestión de las redes (muchas veces, serán más de una y necesitarás una organización extrema) y un largo etcétera… ¿A qué lo de los Chasquis ya no te parece para tanto?
Y no olvidemos la responsabilidad que tenemos antes de dar click, la responsabilidad que tenemos con la comunidad que se está creando: el dar habitualmente feedback a los followers, saber escucharlos, comprenderlos y hacerles sentir parte de la entidad.
Y sobre todas las cosas: creer en lo que transmites.

Creo que ahí está el verdadero secreto. ¡Eso y en no dejar de formarnos! Pues en este mundo, en el internet, la información se va actualizando cada instante, nunca hay que dejar de contrastar y de estar al día de las nuevas herramientas y tendencias.

Fuente: Lisandro Caravaca

No es una tontería cuando se trata de ser community manager del tercer sector, no es solo “actualizar estados” … nada más alejado de la realidad. Es tener en tus manos la tarea de transmitir las ideas, ilusiones y retos de tu entidad. Es ser el nexo entre la sociedad y la organización. Es crear un vínculo necesario para ayudar a crear un cambio.

Y aquí es cuando me vuelvo a acordar de mi abuela hablándome de los chasquis, de como en sus historias tenían que atravesar corriendo llaneras, montañas y selvas, solo para transmitir un único mensaje. Me acuerdo de ella, de cómo me transmitió tantos mensajes a través de sus cuentos, y de mi misma, y de ti que estas leyendo esto, que tenemos la fuerza de la comunicación al alcance de nuestras manos. Recuerdo también la frase de Angela Davis «no voy a aceptar lo que no puedo cambiar, voy a cambiar lo que no puedo aceptar» y si puedo ayudar a ello; con un tweet, un post, un vídeo, una imagen, transmitiendo un testimonio… Vamos a hacerlo, creemos ese vínculo, creemos esa comunidad y con ella, logremos ese cambio.

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